El mundo árabe que sorprendió a la selección argentina

DOHA.– La noche previa al partido, cientos de hinchas de Arabia Saudita dominaban el mercado tradicional de Souq Waqif, punto central de fiesta mundialista aquí. Cantaban “dónde está Messi”. Y respondían: “Hemos roto sus ojos”. Después del 2-1, ya en el subte, los hinchas volvieron a referirse a Messi. Otra vez se preguntaban dónde estaba y decían que “Messi está llorando”. El estadio Lusail era una caldera cuando gritaban “vamos los verdes”. Otro coro, más largo, decía que “legamos aquí de cada pueblo por Arabia Saudita y con la fuerza de Dios la victoria será nuestra”. Ayer no fuimos “locales otra vez”. Fuera, pero también dentro de la cancha. Y sufrimos en carne propia al llamado “primer mundial árabe de la historia”.

Resumen Argentina vs Arabia Saudita

La fiesta árabe, eso sí, no fue de Qatar, dueño de casa polémico y cuya selección, que está un puesto arriba de Arabia Saudita en el ranking FIFA, defraudó en su pobre debut del domingo, 0-2 ante Ecuador. La fiesta es de Arabia Saudita, que hoy decretó feriado nacional, el hermano mayor del Golfo que en 2017 lideró un duro bloqueo regional contra Katar y hasta sugirió que su vecino debía compartir el Mundial y, tal vez, cederle inclusive el partido final.

En Arabia Saudita, vestir la camiseta de Barcelona con el patrocinio de Qatar llegó a ser un delito punible con multas y largas penas de prisión. Por eso fue nota el domingo, en la apertura del torneo, la presencia del príncipe heredero y líder de facto, Mohamed bin Salman, sentado al lado del emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, y, junto con ellos, Gianni Infantino, presidente suizo de la FIFA, más árabe que nadie, según enfatizó en su discurso anticolonialista del sábado pasado.

Un hincha de la Argentina pasa cabizbajo a metros de la mujer de Arabia Saudita que festeja en soledad el triunfo de su seleccionado
Un hincha de la Argentina pasa cabizbajo a metros de la mujer de Arabia Saudita que festeja en soledad el triunfo de su seleccionadoTwitter / @XaviSol_

Si Katar tiene una decena de jugadores nacionalizados, Hervé Renard, el DT francés de Arabia Saudita, se jacta de no tener a ninguno. En su décima experiencia mundialista, Renard agradeció ayer a Bin Salman, “porque hace tres semanas recibió al equipo y no nos trasladó ningún tipo de presión”. La presión sería suya. En Francia, donde se lo apoda “El hombre de la camisa blanca”, se viralizó ayer un video de una dura arenga que Renard dio a sus jugadores en un partido de eliminatorias contra Vietnam del Sur (Arabia Saudita perdía 1-0 y terminó ganando 3-2).

Ayer, el jugador Abdulellah Al-Malki (número 8) dijo que, en la charla previa, Renard lo hizo llorar. Y que, en el entretiempo, furioso porque no presionaran lo suficiente a los centrales argentinos ya Leandro Paredes, el DT fue aún más enérgico. “Salimos dispuestos a comernos el pasto”, contó Al-Malki. Dos goles en cinco minutos lo confirman. A partir de allí, cada quite, cada cruce, cada choque arrancaba un estruendo de la marea verde que dominó en Lusail.

Lionel Messi
Lionel MessiANTONÍN THUILLIER – AFP

Difícil hoy que, como sí sucedió en años no muy lejanos, surjan clérigos emitiendo fetuas (pronunciamientos legales en el islam) exigiendo la prohibición del fútbol. Por su “vestimenta lasciva” o su “partidismo fanático”. O algún jeque pidiendo islamizar el juego, con reglas propias, sin besos ni abrazos luego de un gol. Pero la Casa Real, aun tras el humillante 8-0 de Alemania en la Copa 2002, siguió invirtiendo mucho dinero en el fútbol.

Fichado hace más de tres años, Renard gozó de carta blanca, pero sí recibió una única orden de Bin Salmán, el príncipe acusado por Estados Unidos, entre otras cosas, de ordenar el descuartizamiento de un periodista, o decapitar ciudadanos por delitos menores. El príncipe le dijo que Arabia Saudita, que también usa al deporte como “lavado de imagen” (golf, Fórmula 1, Newcastle y hasta Messi como “embajador turístico”), no podía quedarse afuera del Mundial de Qatar. Que deberia confirmar su condicion de lider en la region. Ya clasificado, Renard siguió siendo audaz. Ayer arriesgó en el debut presionando muy adelantado. Aprovechó como nadie el nuevo sistema VAR de la FIFA. El que, como escribió meses atrás Santiago Segurola en El País, hace que un juego que nació libre, irreverente y espacioso, con pocas y precisas reglas, imponga “justicia milimétrica” y ahora decrete fuera de juego hasta por “la prominencia de una nariz”.

Un fan de Arabia Saudita tras la victoria sobre Argentina
Un fan de Arabia Saudita tras la victoria sobre Argentina– – AFP

¿Subestimó ayer la selección todo eso que Arabia Saudita ponía en juego en su debut mundialista? Acaso lo hicimos todos. Confiados en el invicto de 36 partidos, en la goleada a Italia en Wembley y en que, los jugadores que habían declinado nivel, lo recuperarían automáticamente apenas volvieran a ponerse la camiseta. Hasta en Arabia Saudita ironizaban sobre la cantidad de goles que haría Argentina.

Un médico argentino que vive con su esposa en la montañosa de Taif me contaba ayer que su jefe le decía bromeando que si la selección de la región hacía tres goles a él le tocarían tres guardias. “Si nos meten cinco serán cinco”. Como otras tantas ciudades de Arabia Saudita, en Taif hubo ayer fiesta colectiva. Aquí, claro, fue todo lo contrario. Argentina no arrinconó a su rival menor al inicio y, pese al arrojo de vergüenza final, tampoco lo hizo luego, con el marcador 1-2. Sobre el cierre, Messi desistió inclusive de lanzar tiro libre y córner. Y tampoco remató con el arco a disposición. ¿Limitaciones físicas justas en el momento más inoportuno? Si es así, se impone una reconstrucción que suena incierta. Pero también hay un trabajo que se ganó respeto y confianza. Eso es lo que, pese a todo, genera ilusión.

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