Medicina en el futuro | Opinión

Es difícil predecir el futuro de la medicina, afortunadamente cada vez más apoyada en bases científicas, pero que quiere seguir siendo medicina de la persona, contando con la originalidad de cada paciente, con sus circunstancias, con sus antecedentes, con sus proyectos y expectativas.

Aunque de nuestro ADN se dice que es como el libro o el programa según el cual se desarrollará nuestra vida, también ciertas peculiaridades de nuestro organismo (genéticas o adquiridas) y del ambiente que nos rodea, nuestras circunstancias y nuestros hábitos (tabaco, bebidas alcohólicas , tipo de alimentación…) modelan nuestra realización personal y también el riesgo de enfermar. El conocimiento de todas esas características, y la disponibilidad de gran número de datos, que podemos analizar, comparar y compartir gracias a los avances de la estadística y de la informática, permiten hoy ya predecir e incluso prevenir el desarrollo de la enfermedad.

Sirva de ejemplo el estudio que se viene realizando con voluntarios sanos de la pequeña población estadounidense de Framingham, a los que desde 1948 se les revisan periódicamente sus cifras de colesterol en sangre, tensión arterial, peso, talla, hábito tabáquico y otras variables relacionadas con la salud. Este estudio, modelo de estudios estadísticos, nos ha resuelto muchas incógnitas sobre enfermedades del corazón y de la circulación de la sangre y ha permitido identificar y actuar sobre esos factores de riesgo hoy bien conocidos, como el exceso de colesterol, la tensión arterial elevada o el hábito de fumar, etc., que amenazan al aparato circulatorio. Así, predicción y prevención seguirán siendo rutas por las que discurrirá la futura medicina.

La medicina del futuro, desarrollando muchos aspectos tecnicos y cientificos
que ya se están utilizando, tendrá capacidad de predicción, buscará la prevención,
actuará con mayor precisión y además la participación del paciente

El desarrollo creciente de técnicas como las que permiten estudiar los grupos e incluso intervenir sobre ellos contribuirán, en el marco de normas éticas, a una mayor personalización o precisión de la medicina al identificar personas genéticamente predispuestas a determinadas enfermedades. Técnicas como las que proporcionan imágenes 3D o 4D contribuirán a la precisión en el diagnóstico y otras, como la ayuda de robots en el quirófano, facilitan la precisión en los tratamientos quirúrgicos. La inteligencia artificial es ya y será una ayuda poderosa. Así, una medicina de mayor precisión es otra de las aspiraciones, ya en marcha, de la medicina futura.

Todas estas posibilidades hoy ya tan eficaz conllevan como es lógico la participación de expertos en cada materia; pero sobre todo, una participación activa del paciente en todo el proceso asistencial. «La asistencia médica exige una relación plena de entendimiento y confianza entre el médico y el paciente», dice el Código de Deontología Médica. El entendimiento mutuo exigirá mayor participación del paciente, llamado a compartir las decisiones sobre diagnóstico y tratamiento, junto con el médico.

El otro componente que señala el Código, la confianza, seguirá siendo esencial en la relación entre médico y enfermo. En la medicina de hoy y en la que llegará, con importantes aspiraciones de prevención con ofertas de aplicaciones a veces complejas, pero eficaz, la participación del paciente resultará fundamental.

Resumiendo, la medicina previsible del futuro será más predictiva, posibilitando mayores y más fundadas medidas de prevención, de mayor precisión y abierta a la participación. Será lo que algunos sintetizan como medicina de las 4P (predicción, prevención, precisión, participación).

Todas estas aportaciones habrán de realizarse en el cauce de una relación humana entre la persona que sufre el problema de salud y el experto, que sabe de enfermedades, pero que también es persona y como tal es capaz de comprender y apoyar al paciente.

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