Núcleo terrestre: una detención insospechada que podría tener consecuencias

Núcleo terrestre: una detención insospechada que podría tener consecuencias

El sorprendente hallazgo surgió de analizar las ondas sísmicas de terremotos registrados desde 1960

La sorprendente conclusión de investigadores chinos, que aseguran que el núcleo de la Tierra dejó de rotar y estaría girando en sentido contrario al planeta, no sólo ha generado un fuerte impacto por tratarse de un fenómeno que contradice lo que se creía sino por las consecuencias que podría acarrear. Y es que, como admiten algunos geólogos consultados, lo novedoso del hallazgo hace que sus implicancias resulten impredecibles aún. Pero también surge una polémica, a partir de la visión de otro experto que dice que “es imposible desde la física que el núcleo interno terrestre se haya detenido” (ver aparte).

“Es un descubrimiento muy novedoso; nadie sospechaba que podía pasar”, admite el doctor en Ciencias Geológicas Andrés Folguera al señalar que “esto cambia todo: el sistema se vuelve mucho más complicado, caótico y puede llegar a tener cambios que nadie predecía”.

En efecto, el descubrimiento de dos investigadores de la Universidad de Pekín -publicado el lunes en la Revista Nature Geoscience- derriba la teoría aceptada hasta hoy, según la cual el núcleo interno se movía más rápido que la superficie de la Tierra en una forma constante y hacia adelante.

Por el contrario, como sostienen Yi Yang y Xiaodong Song en su investigación, el núcleo de la Tierra, una pelota sólida ubicada a 5.100 kilómetros de profundidad y tan caliente como el Sol, dejó de rotar en la última década y ahora estaría girando en sentido contrario al planeta, situación que se repetiría cada 70 años.

Tras analizar las ondas sísmicas de terremotos casi idénticas que han atravesado el núcleo interno de la Tierra desde la década de 1960, los autores del estudio observaron que, desde 2009 aproximadamente, las trayectorias que antes mostraron una variación temporal significativa han experimentado pocos cambios, lo que sugiere que la rotación del núcleo interno se ha detenido, fenómeno que a su entender podría estar relacionado con una oscilación que ocurriría cada siete décadas.

“Lo que está demostrando este estudio es que el núcleo interno comenzó a desacelerar, a moverse a menor velocidad que la Tierra; se detuvo, e incluso parece que se está empezando a mover en la dirección contraria”, explica Andrés Folguera, que es investigador principal del Conicet.

No hay forma de saber si (una conducción del campo magnético de la Tierra) sucederá ni cuándo. Tampoco está claro por qué se desaceleró. Alterar el campo magnético llevaría a tener que hacer ajustes en los sistemas de navegación que dependen de identificar el norte”.

Víctor Ramos
Doctor en Geologia

Que el núcleo frene su proceso de rotación y se invierta en lo que dura un período de vida humano supone que lo hace “muy rápidamente y no en términos geológicos de millas a millones de años”, el investigador resalta.

Lo que se detectó es “una pequeña disminución en la velocidad en la que se mueve el núcleo fundido, en comparación con lo que ocurrió hace unos años”, comenta por su parte el geólogo Víctor Ramos, presidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, e investigador emérito del Conicet.

Los cambios en el núcleo interno podrían impactar en la intensidad del campo magnético y en la forma en que nos protege. Hace 50.000 años este campo se apagó temporalmente y hay teorías que plantean que los neandertales podrían haber desaparecido por ese apagón”.

Andres Folguera
Doctor en Ciencias Geologicas

Esto, según aclara, no implica un cambio de dirección: “Si tenés dos autos que van a 100 km/hy en un momento uno empieza a ir a 99 km/h, puede parecer que el de 99 km/h está yendo hacia atrás cuando, en realidad, lo que está haciendo es bajar la velocidad”.

Lo cierto es que no está claro qué ocasión la variación y en qué medida podría derivar en cambios a nivel de la superficie terrestre. Y es que si bien los científicos parecen coincidir en que el cambio geofísico no tiene implicaciones significativas sobre la vida en la Tierra a corto plazo, nadie puede asegurar que no derive en una determinación significativa de su campo magnético.

Por lo pronto lo que se prevén son algunos efectos que no tienen “ningún tipo de implicancia” para la vida humana, como pequeños cambios de milésimas de segundos en la longitud del día o un posible aumento del nivel del mar”, comenta Folguera.

EL NIVEL DEL MAR

“Es mucho más importante el cambio del nivel del mar derivado del derretimiento de los hielos por el aumento de gases de efecto invernadero”, agrega el especialista, quien reconoce sin embargo hay otros procesos que se derivan de este hallazgo que sí pueden tener consecuencias peligrosas para la vida en la Tierra en los próximos cientos a miles de años.

El principal impacto tiene que ver con que la rotación del núcleo está interconectado con el campo magnético invisible que rodea a la Tierra y nos protege de los rayos nocivos del Sol

“Los cambios que experimenta el núcleo interno pueden impactar en la intensidad del campo magnético y en la forma en que nos protege”, detalla el geólogo, quien señala que hace 50.000 años este campo se apagó temporalmente e incluso hay teorías que plantean que los neandertales podría haber desaparecido por ese apagón.

“No hay forma de saber si sucederá ni cuándo. Tampoco está claro por qué se desaceleró”, aclara por su parte Víctor Ramos

Lejos de los posibles impactos a largo plazo, lo novedoso de que la rotación del núcleo oscile en períodos de 70 años es lo que más reflexiones genera hoy. Como resume Folguera, “ahora sabemos que es una pelota loca que hace movimientos raros ahí abajo”.

El sorprendente hallazgo surgió de analizar las ondas sísmicas de terremotos registrados desde 1960.

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